martes, 24 de marzo de 2015

I Wanted To Be The Knife, by Sara Sutterlin (Metatron Press, 2005)



I Wanted To Be The Knife, by Sara Sutterlin (Metatron Press, 2005)

-- a review by José María Martínez


Sara Sutterlin's chapbook covers so vividly the status of the modern American hetero couple. She is a master at displaying this brutal sincerity, firing and hitting down both parties in the meantime. 'Cause love is a crash of two 'sweaty egos':

                                                         Fucking me
                                                         like we're both out for revenge

In this fragile balance of power, it's the woman who seems to hold the reins sometimes:

                                                         The fact that you think
                                                         I'm Beautiful
                                                         gives me authority

The Montreal-based poet knows how to disguise her tenderness in the form of sharp-edged verses:

                                                         I forgive you for Everything

Although there's no sign of transcendental mercy in such 'domestic Hell'. It's just a woman's work, in the absence of God. Love as a complex plot of violence, lies, guilt and apologies, in order to be civilized human beings.





I Wanted To Be The Knife, por Sara Sutterlin (Metatron Press, 2015)


--  una reseña de José María Martínez


El chapbook the Sara Sutterlin cubre vívidamente el estado de la moderna pareja hetero americana. La autora es maestra de la sinceridad brutal, mientras que dispara y abate a ambas partes. Porque se trata del choque de dos "egos sudorosos":

                                                         Me folla
                                                         como si los dos buscáramos venganza

En este frágil equilibrio de poder, es la mujer la que parece sostener las riendas a veces:

                                                         El hecho de que creas
                                                         que soy Preciosa
                                                         me da autoridad

La poeta residente en Montreal sabe disfrazar su ternura con versos de bordes afilados:

                                                         Todo te lo perdono

Aunque no haya trazas de piedad trascendente en este "Infierno doméstico". Queda en las manos de la mujer, en ausencia de Dios. El amor como trama compleja de violencia, mentiras, culpabilidad y disculpas, para llegar a ser humanos civilizados.


jueves, 19 de marzo de 2015

Un poema de JAYINEE BASU

Jayinee Basu nació en Calcutta y vive en la actualidad en San Francisco.



CRISIS DE ENERGÍA





Soy una disociación ambulante

que permite que todo comience de nuevo

¿Quién fuí yo la que besó a una niña oscura?



Tú eres un pais rico en petróleo

intimidantes las colinas de tu cuerpo

espléndido, dorado, sensible al viento



Practico la autonegación negando que existo

El cerebro colapsado de la anoréxica

sabe romantizarse, universalizarse



Tú eres poderoso, multimillonario

almacenando unidades de violencia

en elásticas células de grasa



Acaso temblamos cuando despiertas

el lustroso pelo negro flagelante

los pasos henchidos de gasolina



Los fogosos brotes de asco y miedo

enturbiados, sofocados con metano

Eres el animal que roe mis plantas



Son negros tus labios numinosos

De pequeña vi un libro sobre

el orgasmo y estaba acabado



La paloma triste solloza con voz

de hombre que muere de cáncer

No hay niños a la vista en ningún lugar



Es tu Islam al alba

la voz destrozada en llanto

de una rata enferma

- poema de Jayinee Basu, de su libro "Asuras" (CCM, 2015)
- traducción de José María Martínez (Tive), 2015

lunes, 16 de marzo de 2015

Un poema de MEGAN LENT



CANCIONES DE SEXO

el pañuelo de un dólar, naranja a su manera,
fuerza mis manos a la devoción,
guiando con seguridad mis muñecas en una geometría lejos de
mis pies de punta, mis rodillas hincadas,

(sostenía tu bolso para que pudieras aplicar el rojo en tus labios, chanel rouge,
y besar la tumba de Marilyn Monroe,
tus labios que en su desafiante aridez
disuadían a la lluvia
de rodar por tu frío rostro,
tus labios que siempre lo exageraban
escupiéndole tus gritos y llenándolo de saliva)

frota con aceite mis muslos escasos y
cuando le pregunto qué le preocupa y no dice,
se toma su tiempo para responder. la colección de lamparitas
que seguía comprando online
es de gran ayuda, iluminando
mi pelo de zafiro, su torso arrugado,
nuestros restos de recuerdos de embarazosas pérdidas
que dejan de trabajar para que la oxitocina pueda empezar su turno,

(¿recuerdas aquella vez que creíste ver una estrella fugaz
sobre el cementerio de hollywood forever
hasta que recordaste
el ácido en tu columna? así es él, precioso y del color del miedo a soñar,
grande y brillante y rápido cruzando el cielo y todo en tu
derrotada calavera)

¿cuál es el nombre de la enfermedad
que transforma cada recuerdo perfecto
en un recuerdo triste?

- poema de Megan Lent, publicado originalmente en Metatron:
- traducción de José María Martínez (Tive), 2015

jueves, 12 de marzo de 2015

Un poema de SOPHIA KATZ





Me gustan los hombres como el café, insertados analmente por la impaciencia


Mi meta es escribir la gran novela americana,
pero soy canadiense y también un trozo de mierda.

Yo no sueño.
Ni siquiera estoy viva.

No me gusta el sabor de la mayoría de pastillas.
Alucino cuando veo que te las tragas
así tan alegremente.

Me gustaría que me introdujeras en tu boca
igual que haces con esas pastillas.

Quiero ser un regusto
en el fondo de tu lengua.

Quiero ser lo duro del centro de una piña
que sin querer tiras a la basura
en lugar de al compost.

Enséñame cómo sentirme ultrajada.
Enséñame cómo estar sentada.
Enséñame cómo tocarte.
Enséñame cómo interesarme por algo.

Mientras estás en el trabajo me toco sola
en tu cama con la puerta bien abierta
para que los vecinos me puedan escuchar.

Allí yazgo inmóvil excepto por mis dedos.
Allí yazgo hasta que se hace de noche.
Allí yazgo hasta que la noche se vuelve día.
Y luego noche.
Y luego otra vez día.
Y luego algo completamente diferente,
aunque me juraste que nunca iba a suceder.

Tu corazón permanecería roto toda una vida
si no quisieras arreglarlo.

Tus ojos permanecerían cerrados toda una vida
si nunca abandonaras tu cama.

De repente los pensamientos que tienes se vuelven recuerdos.
De repente esos recuerdos comienzan a borrarse.
Y olvidas tus pensamientos.
Y tu mente se convierte en un sótano vacío
con un suelo sucio de cemento.


  © Sophia Katz (de su próximo libro "The Title Of This Book Is An Inside Joke", Metatron Press 2015)

traducción de José María Martínez